viernes, 18 de octubre de 2013

Claroscuro de mi Barrio Casa Blanca extracto de la novela Autobiográfica..Felipe Alarcón.

(1). Casa Blanca se ubica al este de la entrada de la bahía en la falda meridional de la loma en donde está construida la fortaleza de La Cabaña. Tiene un origen indefinido. Su pueblo comenzó a formarse desde el año 1589, cuando en esta parte del litoral de la bahía, se construyó por la Real Hacienda, un depósito para guardar objetos que no cabían en los almacenes de La Habana. Según se cuenta, el edificio siempre estuvo pintado de blanco y a fuerza del uso y la costumbre, aquella ‘casa blanca’ fue bautizando esa región. Los que viajaban por el mar le decían al botero que los llevara a Casa Blanca, lo que ha llegado hasta hoy con su nombre y sus más de 4 siglos. Un incendio redujo todo a cenizas en el año 1785. En el 1792, ya nuevamente crecido el caserío el maestro de ribera José Triscornia edificó un muelle y un carenero para buques menores; ejemplo que, seguido por otros maestros, dio como resultado que toda la parte oeste de su litoral marítimo se cubrió de arrimos entablonados de madera dura sobre horcones. Siguió la marina del gobierno con un almacén y carenero para guardacostas y se estableció una fábrica de pólvora, que duró poco tiempo. También se estableció allí una fábrica de clavos para hacerle la competencia a la importación de este artículo, pero el comercio la hizo fracasar. Tuvo también su pequeño hospital, su iglesia se terminó en el 1858. En 1846 tenía 894 habitantes y contaba con 120 casas entre mampostería, madera, y embarrado y guano. En 1858 había llegado a 1.061 personas su población. Algunos autores prefieren escribir Casablanca, en vez de Casa Blanca y realmente en La Habana se pronuncia Casablanca todo junto. (1). Cita ‘www.bedincuba.com’ Cuba en fotos. 1. ‘CASA BLANCA’ MI BARRIO Cuando el sol se ponía a lo lejos en el horizonte marino, la espuma se convertía en sal. El azul cristalino de sus aguas limpiaban las calles de mi barrio. No es un simple barrio, es un micro universo encantado donde sus derruidas casas y sus puestas de sol anunciaban el claroscuro de mi barrio. En lo alto de la loma un Cristo de mármol de veinte metros de altura con su mano derecha cerca del corazón vigilando siempre los crepúsculos y amaneceres. Dicho mármol se trajo de Italia exactamente de Carrara, es considerada la mayor escultura del mundo en mármol blanco realizada por una mujer, se inauguró el 25 de diciembre de 1958 y su escultora se llama Jilma Madera nacida en Pinar del Río. Como ven en mi barrio había un Coloso de Rodas o una escultura realizada en el mismo mármol del David de Miguel Ángel. Hay varios Cristos similares a él como son el de Rio de Janeiro, el de Lubango en Angola y el de Lisboa en Portugal. La diferencia con estos Cristos es que ellos tienen los brazos abiertos. Una de las funciones de nuestro Cristo, es observar desde lo alto de la bahía la entrada de distintas embarcaciones así como divisar San Cristóbal de La Habana, el castillo de la Real Fuerza y El Castillo del Morro. No hay sitio en mi Habana más alto desde donde se pueda divisar la ciudad. Curiosamente a pocos metros de ahí está el Observatorio de Meteorología, uno de los lugares más importantes de toda la Isla, ya que se prevé y sigue la trayectoria de los ciclones y huracanes. En este lugar trabajaban muchas personas del barrio entre ellos un gran amigo mío Eddy, que lo hacía de vigilante. En las noches me contaba que las luces del faro de El Morro, guía de entrada a la bahía a los barcos de comercio y los radares del observatorio no dejaban de trabajar captando el más mínimo ruido del viento. Si observas una vista panorámica desde la bahía tiene forma de un edificio árabe, ya que tiene en la parte superior una bola de acero que se levanta en la cima de la montaña. Se me olvidaba apuntar como narrador de este relato la cercanía del barrio con La Habana. La travesía se hacía en unas pequeñas embarcaciones de madera, cada una tenía nombre propio, recuerdo la más emblemática ‘José Martí’. Esta lancha era capaz de atravesar la bahía en solo cinco minutos, su madera flotaba como carabela en la rizada mar en temporadas ciclónicas y en las tormentas más intensas, pero lo cierto es que nunca se paraban las comunicaciones del barrio con la gran urbe. La pequeña lancha ‘José Martí’ hacía honor a su nombre y como un gran corsario se echaba a la mar. Las mañanas en el barrio eran especiales, recuerdo siempre los amaneceres desde mi balcón. Desde aquel tercer piso me sentía un centinela fascinado por los horizontes más lejanos buscando siempre la tierra firme. A lo lejos se podía divisar su municipio, Regla. Como Venecia y sus canales a mi barrio lo baña una bahía de bolsa, además tiene una sola calle principal que atraviesa al barrio como un cuchillo afilado lo hace a una naranja, observando así una variada arquitectura ecléctica derruida por el salitre del mar. La calle se llama ‘Central’ sitio donde estaba ubicado el edificio donde yo vivía en el número 7 y que posteriormente fue el 125. En la isla los números tienen entre calles que son perpendiculares a la principal, la mía era entre la calle San Francisco y la calle Echarte. La calle Central terminaba en el embarcadero que primero era pequeño y con el transcurso del tiempo se remodeló y amplió, con el objetivo de que pudieran atracar lanchas más grandes de fibrocemento. Estas embarcaciones echaban por tierra todos los conocimientos de la física ya que eran bloques de cemento que flotaban sobre el mar. Las construían en un dique en la parte oriental de Cuba. No era un barrio usual, su nombre viene de unos almacenes pintados de blanco, su población la mayoría eran pescadores. Se decía, según el refranero popular, que era un barrio de putas y maricones. Existen varias Casa Blanca, la primera la casa de gobierno de Washington en Estados Unidos, otra conocida ciudad de Marruecos que tiene el mismo nombre y por último una película para mí de las mejores de la historia del cine, Casablanca. Recuerdo haberla visto en varias ocasiones frente a mi casa en el Inder donde se proyectaban películas en blanco y negro. En el barrio existen varios edificios emblemáticos, el primero y más famoso el 35 era un solar donde convivían varias familias y se podía ver desde cualquier lugar del barrio, sobre todo desde la azotea de mi casa que creo que después del Cristo era el lugar ideal para observar el paisaje marino y pintoresco de las distintas familias que habitaban en el solar. Este edificio de varios pisos era lo más parecido a un palomar, las ropas de todos los colores se asomaban desde cualquier balcón compitiendo con el tendido eléctrico más antiguo que rodeaba todo mi barrio como un enjambre, imagínense cuando tronaba o había huracanes, tenías que salir corriendo y resguardarte en tu casa. Recuerdo a mis abuelos poniéndole a los cristales de las ventanas del salón celo en forma de cruz para que no se rompieran. Cuando sucedía esto por supuesto que el estado quitaba la corriente en casi toda La Habana para evitar muertes por electrocución. Actualmente el 35 ya no existe lo han derrumbado y a su gente los han realojado en albergues colectivos o en casas. A pocos pasos de allí, El Convento. Al igual que el solar del 35 se convirtió en viviendas para dar cabida a la gente que venía a poblar el barrio. Se dice que en épocas pasadas vivían monjas de clausura, pero ¡joder! qué casualidad que cada vez que levantaban una losa en vez de encontrar monedas españolas de oro y plata o algún otro tesoro, lo que encontraban eran restos de fetos humanos. Como ven no son tan santos como nos quieren hacer creer. Este edificio uno de los más hermosos en cuanto a la ubicación y al entorno, tenía acceso por dos entradas, la primera en la fachada principal adentrándonos al patio central y la otra por un costado. Debido a su belleza productores de cine se inspiraron en el lugar para rodar una película titulada ‘Patakin’ que representa en la cultura africana, fábulas, sueños, leyendas, etc,… En esta película participaron como extras algunos personajes del barrio como Pipo y Chacón. La sipnosis de la película trata de Ogún el Orisha de la Guerra en la cultura africana y como Changó le quita a su esposa Oyá. Changó tiene que disfrazarse de mujer para escapar de la furia de Ogún. En esta película una parte se rodó en el Convento, pusieron un césped artificial y pintaron todas las fachadas de las casas aledañas que saldrían en el filme. Otro edificio emblemático, uno de los más importantes es su iglesia. Curiosamente fue la menos visitada por mí durante los primeros años, posteriormente con el estudio de mi carrera de Bellas Artes me interesé por su arquitectura. A decir verdad no tenía gran valor arquitectónico ni gran fachada románica, ni un rosetón, si recuerdo que tenía la puerta central claveteada a la española y lo que más me gustaba era que tenía un color amarillo pálido y un campanario que sonaba en los días de fiesta. Esa semana se sacaba a la Virgen por toda la calle Central, visitaba las casas de todos los habitantes del barrio y se le ponía algo de dinero para seguir con el mantenimiento de la iglesia, este imperio que sobrevive en cualquier régimen o en cualquier circunstancia. De ahí va un poco mi rechazo a esta institución porque creo que Dios es verbo y no sustantivo como decía un cantautor guatemalteco. Recuerdo que en el barrio cuando te mudabas para otro sitio se decía la famosa frase “salió de Guatemala para entrar en Guatapeor” en nuestro barrio como ven había refraneros populares como en cada ciudad y teníamos rivalidad con los de Regla, de hecho algunos chicos del barrio no podían ir a Regla (más grande que Casa Blanca en extensión) porque habían tenido problemas. Al ser municipio Regla, contaba con mejores construcciones. Su iglesia era muy famosa y su Virgen de Regla de color moreno era muy venerada sobre todo por mi madre, que tenía la costumbre de hacer las promesas ella y que yo las cumpliera. A decir verdad no creo que fuera muy justo. A pocos metros de mi casa hay un edificio que me intrigaba mucho, La Logia Masónica. En este lugar se reunían los miércoles varias personas que al formar parte de esta logia se denominaban hermanos. Me fascinaba su secretismo. Recuerdo en una ocasión cuando era más pequeño mirar por una rendija de la puerta y ver un mundo fascinante; dos columnas con letras grabadas y el suelo de mármol negro y blanco. Su techo era una capilla Sixtina y en los tres asientos principales había esculturas griegas como Minerva diosa de la inteligencia y las matemáticas, Venus y Hércules. A partir de ahí sentí una curiosidad muy grande por esta institución y comprendí con el tiempo el significado de los símbolos ya que formé parte de esta hermandad por la que han pasado grandes hombres como José Martí, Antonio Maceo, Víctor Hugo, Karl Marx, Engels, José Ortega y Gasset, etc… La única similitud con la iglesia del barrio era que tenían las fachadas pintadas del mismo color amarillo pálido. Debido a la humedad y al salitre estos pigmentos que se usaban para pintar las fachadas daban un claroscuro deteriorado desde el amarillo más intenso al más pálido casi blanco. Mi edificio, que ocupa parte de una manzana entera formando una pequeña isla en el medio de la calle Central por la cual transitaban las guaguas y los camiones de un lado a otro retumbando el fino granito de arena con el que estaba revestido el edificio de color amarillo pálido como casi todo. Decían los más viejos del barrio, sobre todo Anita y Emilita, que vivían puerta con puerta en el primer piso que en épocas pasadas se limpiaba con agua a presión y no se pintaba la fachada, hasta en eso mi edificio era especial, lo hacía único con una azotea en donde realicé mis primeros dibujos del natural. Serie ‘Isla al Sur’. Realidad fragmentada. Técnica dibujo sobre lienzo. 162x100 cms. Año 2007

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