sábado, 26 de octubre de 2013



EL LEGADO DE SARAMAGO


Hace tiempo tuve en mis manos un ensayo de José Saramago, 'Ensayo sobre la ceguera'. Por primera vez conocía la obra de este gran escritor portugués (nobel de literatura en 1998), que en su obra denuncia a los gobiernos corruptos y a la iglesia católica, que absorben al ser humano, su esencia y lo convierten en una marioneta del sistema.

En esta obra, vemos la lucha del hombre por su supervivencia dentro de una especie de manicomio, retrocediendo al inicio a su etapa salvaje (primitiva). En su rostro llevan la marca de la desilusión y el desespero. Una metáfora a un mundo de hombres sin futuro, que aún viendo están ciegos ante una sociedad que los devora. Políticos corruptos, que cada cierto tiempo te piden el voto, prometen el oro y el moro y luego se olvidan de lo que han predicado.


Saramago nos ha dejado un gran legado, un lenguaje directo y un diálogo fluido donde la narración te envuelve haciendo de su verbo una metáfora o un látigo a la sociedades contemporáneas corruptas, un escritor incómodo para los que ocultan y disfrazan la verdad, como la iglesia católica. Véase 'El evangelio según Jesucristo', una de las obras que recomiendo. En las primeras líneas hay una descripción minuciosa de un grabado de la crucifixión de Jesús, introduciéndote en un retablo inconfesable y una visión terrenal de cada uno de los personajes de la estampa, ahondando en su psicología. El autor al personaje del padre, José, un simple carpintero, lo presenta con una gran carga emocional, valores, principios y sentimientos de culpa, cuando salva a su familia y deja morir a los otros niños de la aldea…

Nos desvela desde su punto de vista terrenal la disyuntiva de Jesús al tener que decidir entre su familia o irse y llevar a cabo su destino de hacer para lo que fue creado por dios. Allí estaba su madre, María, un personaje esencial dentro de la obra, elegida por el creador del universo para dar a luz al elegido.

En la obra se le aparecen ángeles, pero son lobos con piel de oveja, es el diablo disfrazado que convive con él y trata de confundirlo en su camino y ¿cúal es el camino en este mundo de locos y de falsos profetas?.
Posteriormente leí 'Ensayo sobre la lucidez' es una continuación de la ceguera, un ensayo perfecto sobre la corrupción de los políticos y el efecto en el pueblo que decide renunciar al voto ¡imaginaos el caos!. Otro movimiento popular como 'los indignados', que comenzó en el kilómetro cero de Madrid... Todos se ponen de acuerdo para no asistir a eligir a sus políticos, tiene que haber un culpable.

La obra de este artista esta vigente y todo sus ensayos y relatos son una sátira de la sociedad ridiculizando a la historia, desafiando los conceptos establecidos hasta ahora y cuando pensaba que había superado la huella o la droga fuerte de este genio, me encuentro con 'Caín', un libro fascinante donde el autor vuelve a arremeter contra la religión, dándole al espectador su retrato más visceral de este complicado hijo de Adán y Eva fruto del pecado original, se establece una disyuntiva, dios elige a Abel, obviando a Caín y este por envidia o celos lo asesina y la pregunta de dios que lo juzga severamente y él con una voz vibrante le dice: ¿porqué lo permitiste?.

Ahora estoy leyendo 'El viaje del elefante'. Es un recorrido fascinante de un elefante que va a ser obsequiado, que lleva con él un pequeño ejército para una ofrenda, pero no desvelaré este viaje maravilloso representado por un elefante que es la perseverancia de la fe y es un símbolo de la inteligencia, la fuerza del autor. En su recorrido los que se lo encontraban pensaban que era un enviado de la mala suerte o la desgracia, en fin el ser humano en estado puro, sus miserias, refleja miles de peregrinos y emigrantes recorriendo su camino como vemos en el comienzo del libro. Siempre acabamos llegando donde nos esperan. “ Un recorrido constante por los surcos de la vida misma”...

lunes, 21 de octubre de 2013



¿ENCUENTRAS ARTE EN LA BASURA O EL ARTE ES BASURA?


Hace tiempo que nos hacemos esa pregunta y la respuesta es difusa como la concepción del arte en sí, lo que para unos es arte para otros es basura.
Hace días un amigo, me envió un mensaje por whatsapp (esa nueva forma de comunicación instantánea) en el que me decía que había encontrado un cuadro de un reconocido artista español en la basura, cuya obra está cotizada. La naturaleza reciclando la materia a la esencia formal, volviendo al desorden y al caos antes de ser concebida.


Por seguridad de mi amigo, no relevaré su nombre ni el del reconocido artista, lo importante para este relato es que el gusto varía con las personas, con su nivel cultural y sobre todo con el medio donde creció. Paletos (con perdón de la expresión) con dinero que han hecho fortunas muchas veces heredadas, otras robando y lucrándose de sus trabajadores. Ahora el gobierno los acoge en su larga sombra; esta lacra que vive de lo que roban a los demás. Pero mi amigo no es uno de ellos, le gusta el arte y colecciona pinturas de algunos artistas que le han regalado y las conservas para el futuro. Pero ¿qué futuro nos espera a los artistas?. Ver como el arte está contaminado y dirigido por marchantes y galerías que se disputan los artistas consagrados.

Los que deciden que es arte o en que invertir muchas veces no tienen ni formación ni interés por descubrir nuevos valores, se dejan llevar por los llamados galeristas, ese cáncer del arte actual, que sí eres artista y quieres exponer debes pagar para colgar tus obras en sus paredes no garantizándote la venta y además se llevarían un cincuenta por cincuenta por ciento de ella si la hubiera, curioso ¿verdad?.


Algunas de estas super galerías que exponen a mi vecina que esta aprendiendo a pintar y se puede pagar lo que otros artistas no pueden costear, es triste. Por suerte en los basureros de Madrid se encuentran obras de arte, y creo que puedo imaginar lo que ocurrió, ya que la obra lleva escrito en la parte de atrás una dedicatoria. Posiblemente fuese el regalo de jubilación de algún jefe de una empresa y a otro de ellos, de los pocos con poder e ideas brillantes, se le ocurrió comprar el cuadro. Al irse el homenajeado lo dejó abandonado en la oficina, tal vez, él esperaba un Rolex, no un simple cuadro. Ya todos sabemos donde terminó, en los anales de Madrid.

domingo, 20 de octubre de 2013







SOY UN ESPECTADOR DE UN ARTE CADA VEZ MÁS ELITISTA.
(atención artistas:..... nos quedan otros oficios para desempeñar)

Hace días me acerqué al centro de Madrid y visité algunas galerías privadas llamadas reconocidas o de moda, de las que no diré su nombre y en sus paredes hay un arte que en mi opinión no llega a transmitir el verdadero quehacer artístico de la ciudad, perdiéndose así el acceso del llamado arte emergente; entiéndase por emergente los artistas noveles, desconocidos y que están en los inicios de su carrera, poco valorados por un circuito cada vez más centralizado y monopolizado donde se mezclan con otros artistas de carrera avanzada y que no han conseguido consolidarse.
Cada día el arte es más elitista, representa a los artistas que solo con su nombre no necesitan ser representados y que su firma vende por sí sola ... ¿pero qué queda para los artistas del llamado arte emergente? Ingresar en urgencias y esperar a que mueran para ver si se revaloriza algún día su obra para ser desangradas por marchantes y galeristas.

Otros espacios, cobran por exponer y además te piden un porcentaje de la venta generalmente muy alto. Al final los que no pueden costearse una exposición quedan desnudos, desamparados a la cruel realidad. Muchos de ellos trabajan de camarero, limpiando coches, de vigilantes y sus obras se quedan en el olvido....en ciudades como Madrid, Miami, Nueva York, etc....

En mi visita a una de estas salas, al llegar a la puerta me sentí observado, una sensación que he experimento las pocas veces que voy al Corte Inglés. Su directora estaba sentada frente a un ordenador conectada a una red social y a penas me atendió, ¡ tan cerca y tan distante !. Pero mi curiosidad fue persistente y me decidí a entrar y allí en la pared una obra fría sin sentimiento alguno, arte digital al más puro nivel básico. Enseguida me vino la duda....¿Cuanto habrá pagado por exponer este artista? Lo mejor del relato lo describo tal cual me sucedió.

Salió una empleada con aires de curadora o algo así, de esas que muchas veces no se han leído un libro de historia del arte y no tienen ni puta de idea de que va el arte. Se detuvo a mirarme de arriba a abajo, se dice en mi tierra, como si me fuera a comer..... Enseguida mi lado tímido se acentuó, me costaba trabajo hablar, me recordaba la etapa insegura de mi vida en mi isla pero al final después de unos segundos le pregunte por el catálogo. En ese preciso instante me sentí el ser más insatisfecho, ya que venía de trabajar o mejor dicho del infierno, no del de Dante, sino del restaurante donde trabajo del que salgo sin fuerzas y necesito desconectar, pintar y escribir estas desesperadas líneas para seguir adelante y sacar toda la rabia e impotencia que se me acumula en el día... Por suerte era Viernes y acudí a la presentación de dos libros; uno de mi amigo y crítico Goyo, Los caminos del arte y el otro de un poeta de nombre Almelio Calderón Fornaris, La pupila del ahorcado. Este último compatriota que estaba muy ilusionado por haber editado con Chago en Efory Atocha Ediciones...(escritor y presentador del evento) y por el también escritor Pablo Marqués de Armas.

En la presentación logre olvidar por un instante la prostitución que hay en mundo del arte, escuché fragmentos de los libros y me dio tiempo para tomar un vino blanco y degustar una rica berenjena frita en la librería La fugitiva, lugar del evento y donde tendré un espacio para vender mis libros.

Es cierto lo que dice mi amigo Goyo, todos los caminos son difíciles pero los del arte están aún más contaminados y parece que hay que pintar las Meninas de Velázquez, exhibidas en todas la ferias de arte de Madrid en serigrafía y en esculturas monumentales como en la localidad de Alcobendas, y convertirte en un desesperado Guernica para que te reproduzcan en camisetas y afiches. Con este apunte no quiero decir que esté en contra de las apropiaciones simplemente es una reseña o una crónica tal vez de la incomunicación que como artista siento cuando llego a una prestigiosa galería que antes de mirar tu obra te miran por encima del hombro con cierto carácter homófobo (en ocasiones) y te sueltan la frase de que: " están cogidas todas las fechas hasta dentro de dos años, pero tenemos una feria que te puede interesar y participar cuesta de 2.500 euros en adelante"....Estoy cansado de falsos marchantes y devoradores de artistas....
Además en ARCO puedes exponer hasta una caja de Casera o lo que te de la gana. Al final todo vale y somos espectadores de este circo.

Felipe Alarcón Echenique (Pintor y escritor, 10/2013)

sábado, 19 de octubre de 2013



Habana " estampas de un viejo recorrido" novela narrativa publicada por la editorial United-pc..
Viaje de ida y venidas a la Habana. Una década de ausencia donde la Ciudad ,me envuelve en su melancolía.


Capítulo 1. He vuelto después de tanto tiempo.-

Hoy volví a mis raíces allí donde todo está igual como lo deje hace años, una década de ausencia y de olvido, pero todo sigue igual, la derruida pintura de los viejos muros que anuncian el pasado de miles de historietas y huracanes. La lluvia va dejando huella de la existencia de fósiles que se resisten a ser borrados de la faz de la tierra, esa tierra verde que se asemeja a un gran caimán, Cuba, allí he vuelto. Me invade la melancolía, cuántos recuerdos, mis amigos están como la ciudad, más viejos pero son los mismos, siguen riendo y vendiendo todo lo que se puede o lo que les dejan. Qué ironía de la vida, una isla rodeada de mar y aislada a la vez de la potencia imperialista más rica del mundo, Cuba. He vuelto y a la vista todo sigue igual, la rutina del día a día, los cotilleos o chismes como lo llaman los habaneros; esa mi capital, que subido en lo más alto del Castillo del Morro observas una perspectiva fantástica de la Melancólica Habana, una ciudad que imprime una nostalgia que echa de menos a sus hijos que han partido por motivos diversos, políticos unos y otros por reencontrarse con los suyos, que desde la lejanía escuchan las noticias de La Habana con mucha tristeza.

He vuelto, pero pasa que apenas recuerdo donde están ubicadas las casas de mis amigos, las escaleras han sido destruidas por la lluvia y aún sigue ahí esperando que se arregle todo el desastre del pasar del tiempo. Miro y no encuentro respuestas, sólo la impotencia de seguir mi camino sin rumbo dentro de mi propia ciudad, su cansada gente, apenas logro reconocerla, todo escombro de las ruinas de las obras de hostilidad o de los muros de olvido.

¿Dónde están mis amigos? La ciudad te envuelve en la melancolía, un suave aire te envuelve al instante, la risa de unos niños que corren descalzos sobre una laguna en las calles del dolor. Cuánta tristeza hay en sus rostros, pero tienen esperanza, ríen, cantan y observan como grandes búhos el futuro y allí en el recreo dibujan sus sueños y echan alas a su imaginación, pero existen, viven como murallas que se aferran a la tierra fértil, los surcos brotan y brotan seduciendo al malecón, allí donde mis amigos y yo solíamos ir en busca de aventuras y algo más, mujeres que a pesar de todo siguen heredando lo mejor de nuestras raíces: un color canela con mezcla de café con los ojos dibujados y tatuados a la piel de la india taina.

Con mi familia recorro las viejas calles que anuncian la ausencia de mis huellas y me preocupo. Mi ciudad no me recuerda y estoy perdido en mi propia isla. ¿Qué es lo que pasa? ¿Cómo puedo olvidar mis calles, mis árboles, mis gentes? ¿Por qué pasa si sólo han pasado nueve años, no un siglo? Pero ¡por dios! ¿ qué es lo que me pasa?, es la distancia o el frío de Europa o la crisis -¡qué crisis!-, la de los políticos. Yo siempre he tenido crisis o si no miren a mis raíces, a mi gente, que esos sí tienen que arreglárselas como puedan para sobrevivir ante las adversidades. No tenemos dólar ni euros pero sí la resistencia de esos fósiles que se pegan a esos dientes de perros, que no hay quien camine sobre ellos descalzo a plena luz del día grabando la huella encendida de nuestros cuerpos. Los cuervos vuelan cerca junto a las auras tiñosas en busca de almas perdidas y ellos son los mensajeros de la muerte, decía mi sabia abuela. No sé pero a veces pienso que todo es verdad.

Una tarde vi un cuervo sobre la azotea de mi casa emitiendo un sonido tétrico que anunciaba la muerte de algún conocido, unos iban corriendo a jugar el número asociado a esta ave en la lotería y otros se enteraban enseguida de la muerte de algún vecino del barrio. En las noches se podía ver todo tipo de roedores, parece que habían escogido La Habana por su clima para asentarse como invasores de una plaga que ocupa un lugar importante en la isla. En Cojimar, donde está la casa de mis padres, los insectos están en contacto con la familia, de hecho forman parte de ella de una forma activa. Juan, mi padrastro, es adicto al trabajo y tiene sembrado de todo a la entrada de su casa, además tiene cría de gallinas y conejos, y un pato bastante viejo para hacer crianza. Es difícil sobrevivir el día a día de mi Habana pero la gente es fuerte como la ceiba, curtida en muchas batallas a través de distintas generaciones. Sus raíces son como ese fósil que se arraiga a los dientes de perro de la roca en busca de solución y respuesta a todo o casi todo.

La Habana después de muchos años, ha conservado su arquitectura ecléctica dando una visión retro inconfundible, haciéndola única, donde coches de distintas épocas se mantienen circulando gracias al ingenio del cubano y crees que estás en los años 50 con la diferencia que las calles no estaban con tantos baches y las casas tenían su color original, pero del escombro germinan miles de girasoles que se atraviesan sobre los derruidos muros de mi ciudad.

El cálido amor de mi familia, pobre, pero llena de amor espiritual por el que todos nos abrazamos en uno, nos hicimos fuertes olvidando por un instante lo difícil del reencuentro. Mi familia estaba sufriendo la metamorfosis de los cambios pero ahí siguen, riendo y contando los cuentos del viejo Gelasio y Dulce, mis abuelos. He vuelto pero no para hacer turismo, sino para visitar a mi familia, allí donde está la huella de mis orígenes, de quien soy, buscando mi rincón, tratando de conectar con otros tiempos que ahora vuelvo a revivir allí al final de un camino bajo el sol ardiente de la isla en mi Plymouth del 52 azul, cabalgando por las calles y resistiendo al paso del tiempo con combustible de avión en vez de gasoil, lo único que falta es ponerle alas a 'los almendrones' y echarlos a volar sobre el mundo, pero no a Miami.

Esa ciudad la conocí por partida doble y a diferencia de la melancolía de La Habana, esta urbe está como muerta, es un cementerio de máquinas de dólar, y los cubanos que conocí parecían marionetas o maniquíes de consumo donde no tienes derecho a vacaciones, ¡menudo sueño americano!. Prefiero mi Habana llena de baches y sus casas con huellas de otros tiempos. Madrid se acerca a la Cuba que yo imaginaba aunque con sus defectos como toda gran ciudad, lugar donde vivo y donde trato de recrear mi Habana, esa que no me dejará nunca aunque tenga mil nacionalidades, que me acompañará siempre allí donde vaya. He vuelto y no me arrepiento, he revivido en pocos días toda una vida y me quedan todas las fotografías del reencuentro.

Un viaje hecho para que conocieran a mi pequeño hijo Hugo, ese pequeño que ha nacido fuera de mi Habana y que tiene tanto de ella, parece como si supiera que sus raíces están allí cerca de la costa de Cojimar y sus dientes de perro. Se lo pasó mejor que nadie y como gran soldado luchó contra las tormentas y huracanes. Para conocer un poco más de él y sus orígenes, en mi Habana aprendió a degustar el tamal, tostón o plátano frito, la malanga y el batido de mamey, y sobre todo el sentirse libre al adentrarse en el mar, quería correr sobre el azul de las olas de Santa María, las playas al norte de La Habana. Mi hijo es feliz, ya conoce la tierra de su padre y seguro que pensará en su pequeña cabeza ¿dónde estoy, dentro del paraíso o en un cuadro barroco de papá?

He vuelto y no lo anuncio no quiero recibimientos, sólo quiero ver a mi familia, a esos que siempre te echan de menos y te quieren sin más. Vale la pena volver a comer la comida llena de aromas y mezclas elaborada por tu madre en un marco reducido que representa a tu isla, a tu país y a tu identidad. Camino tratando de buscar las calles y direcciones que caminaba sin parar y sólo encuentro escombros de lo que un día fue una fachada colonial, un solar barroco o balcones de esta ciudad y en la que hoy anuncian el templo del olvido. El salitre va comiendo sin parar la estructura de mi vieja Habana, la lluvia, la humedad y el sol se encargan de borrar el paisaje de lo real maravilloso de mi Habana, sumida en un retrato de los años 50 con sus viejos coches anunciando la decadencia de lo que fue, pero a pesar de todo hay esperanza, la gente sueña y derrumba los fantasmas de lo imposible, aquí todo se puede, ¿qué sería de mi isla sin el milagro del cubano luchador nato? Muchos ahogan sus penas en el alcohol Azuquín, un preparado que viene de oriente, tierra ardiente donde el ron se toma desde horas tempranas. Estoy orgulloso de ser cubano y cuando sales de la isla todos se preguntan, ¿qué pasa en la isla?, ¿algo funciona?, pues no, es la magia cubana de resolver todo lo que sea imposible.

He conocido nuevos amigos, a todos nos une un mismo sueño, el amor por la Habana y sobre todo a la familia, a esa que siempre te espera y no pide nada a cambio. He tenido suerte porque son especiales y han sobrevivido a muchas crisis y siguen firmes como columnas soportando el paso del tiempo, sobre todo mi madre que parece haber hecho un pacto con el diablo y no envejece como mi vieja Habana, llena de embarcaderos y tiendas que se compra con CUC, la moneda convertible en euros y que, de verdad, no logro administrar, serán los precios que están muy por encima de lo normal. Pero bueno he vuelto a La Habana, a mi ciudad dormida rodeada de sal y donde el humo del tabaco se convierte en arena fina.

viernes, 18 de octubre de 2013

Claroscuro de mi Barrio Casa Blanca extracto de la novela Autobiográfica..Felipe Alarcón.

(1). Casa Blanca se ubica al este de la entrada de la bahía en la falda meridional de la loma en donde está construida la fortaleza de La Cabaña. Tiene un origen indefinido. Su pueblo comenzó a formarse desde el año 1589, cuando en esta parte del litoral de la bahía, se construyó por la Real Hacienda, un depósito para guardar objetos que no cabían en los almacenes de La Habana. Según se cuenta, el edificio siempre estuvo pintado de blanco y a fuerza del uso y la costumbre, aquella ‘casa blanca’ fue bautizando esa región. Los que viajaban por el mar le decían al botero que los llevara a Casa Blanca, lo que ha llegado hasta hoy con su nombre y sus más de 4 siglos. Un incendio redujo todo a cenizas en el año 1785. En el 1792, ya nuevamente crecido el caserío el maestro de ribera José Triscornia edificó un muelle y un carenero para buques menores; ejemplo que, seguido por otros maestros, dio como resultado que toda la parte oeste de su litoral marítimo se cubrió de arrimos entablonados de madera dura sobre horcones. Siguió la marina del gobierno con un almacén y carenero para guardacostas y se estableció una fábrica de pólvora, que duró poco tiempo. También se estableció allí una fábrica de clavos para hacerle la competencia a la importación de este artículo, pero el comercio la hizo fracasar. Tuvo también su pequeño hospital, su iglesia se terminó en el 1858. En 1846 tenía 894 habitantes y contaba con 120 casas entre mampostería, madera, y embarrado y guano. En 1858 había llegado a 1.061 personas su población. Algunos autores prefieren escribir Casablanca, en vez de Casa Blanca y realmente en La Habana se pronuncia Casablanca todo junto. (1). Cita ‘www.bedincuba.com’ Cuba en fotos. 1. ‘CASA BLANCA’ MI BARRIO Cuando el sol se ponía a lo lejos en el horizonte marino, la espuma se convertía en sal. El azul cristalino de sus aguas limpiaban las calles de mi barrio. No es un simple barrio, es un micro universo encantado donde sus derruidas casas y sus puestas de sol anunciaban el claroscuro de mi barrio. En lo alto de la loma un Cristo de mármol de veinte metros de altura con su mano derecha cerca del corazón vigilando siempre los crepúsculos y amaneceres. Dicho mármol se trajo de Italia exactamente de Carrara, es considerada la mayor escultura del mundo en mármol blanco realizada por una mujer, se inauguró el 25 de diciembre de 1958 y su escultora se llama Jilma Madera nacida en Pinar del Río. Como ven en mi barrio había un Coloso de Rodas o una escultura realizada en el mismo mármol del David de Miguel Ángel. Hay varios Cristos similares a él como son el de Rio de Janeiro, el de Lubango en Angola y el de Lisboa en Portugal. La diferencia con estos Cristos es que ellos tienen los brazos abiertos. Una de las funciones de nuestro Cristo, es observar desde lo alto de la bahía la entrada de distintas embarcaciones así como divisar San Cristóbal de La Habana, el castillo de la Real Fuerza y El Castillo del Morro. No hay sitio en mi Habana más alto desde donde se pueda divisar la ciudad. Curiosamente a pocos metros de ahí está el Observatorio de Meteorología, uno de los lugares más importantes de toda la Isla, ya que se prevé y sigue la trayectoria de los ciclones y huracanes. En este lugar trabajaban muchas personas del barrio entre ellos un gran amigo mío Eddy, que lo hacía de vigilante. En las noches me contaba que las luces del faro de El Morro, guía de entrada a la bahía a los barcos de comercio y los radares del observatorio no dejaban de trabajar captando el más mínimo ruido del viento. Si observas una vista panorámica desde la bahía tiene forma de un edificio árabe, ya que tiene en la parte superior una bola de acero que se levanta en la cima de la montaña. Se me olvidaba apuntar como narrador de este relato la cercanía del barrio con La Habana. La travesía se hacía en unas pequeñas embarcaciones de madera, cada una tenía nombre propio, recuerdo la más emblemática ‘José Martí’. Esta lancha era capaz de atravesar la bahía en solo cinco minutos, su madera flotaba como carabela en la rizada mar en temporadas ciclónicas y en las tormentas más intensas, pero lo cierto es que nunca se paraban las comunicaciones del barrio con la gran urbe. La pequeña lancha ‘José Martí’ hacía honor a su nombre y como un gran corsario se echaba a la mar. Las mañanas en el barrio eran especiales, recuerdo siempre los amaneceres desde mi balcón. Desde aquel tercer piso me sentía un centinela fascinado por los horizontes más lejanos buscando siempre la tierra firme. A lo lejos se podía divisar su municipio, Regla. Como Venecia y sus canales a mi barrio lo baña una bahía de bolsa, además tiene una sola calle principal que atraviesa al barrio como un cuchillo afilado lo hace a una naranja, observando así una variada arquitectura ecléctica derruida por el salitre del mar. La calle se llama ‘Central’ sitio donde estaba ubicado el edificio donde yo vivía en el número 7 y que posteriormente fue el 125. En la isla los números tienen entre calles que son perpendiculares a la principal, la mía era entre la calle San Francisco y la calle Echarte. La calle Central terminaba en el embarcadero que primero era pequeño y con el transcurso del tiempo se remodeló y amplió, con el objetivo de que pudieran atracar lanchas más grandes de fibrocemento. Estas embarcaciones echaban por tierra todos los conocimientos de la física ya que eran bloques de cemento que flotaban sobre el mar. Las construían en un dique en la parte oriental de Cuba. No era un barrio usual, su nombre viene de unos almacenes pintados de blanco, su población la mayoría eran pescadores. Se decía, según el refranero popular, que era un barrio de putas y maricones. Existen varias Casa Blanca, la primera la casa de gobierno de Washington en Estados Unidos, otra conocida ciudad de Marruecos que tiene el mismo nombre y por último una película para mí de las mejores de la historia del cine, Casablanca. Recuerdo haberla visto en varias ocasiones frente a mi casa en el Inder donde se proyectaban películas en blanco y negro. En el barrio existen varios edificios emblemáticos, el primero y más famoso el 35 era un solar donde convivían varias familias y se podía ver desde cualquier lugar del barrio, sobre todo desde la azotea de mi casa que creo que después del Cristo era el lugar ideal para observar el paisaje marino y pintoresco de las distintas familias que habitaban en el solar. Este edificio de varios pisos era lo más parecido a un palomar, las ropas de todos los colores se asomaban desde cualquier balcón compitiendo con el tendido eléctrico más antiguo que rodeaba todo mi barrio como un enjambre, imagínense cuando tronaba o había huracanes, tenías que salir corriendo y resguardarte en tu casa. Recuerdo a mis abuelos poniéndole a los cristales de las ventanas del salón celo en forma de cruz para que no se rompieran. Cuando sucedía esto por supuesto que el estado quitaba la corriente en casi toda La Habana para evitar muertes por electrocución. Actualmente el 35 ya no existe lo han derrumbado y a su gente los han realojado en albergues colectivos o en casas. A pocos pasos de allí, El Convento. Al igual que el solar del 35 se convirtió en viviendas para dar cabida a la gente que venía a poblar el barrio. Se dice que en épocas pasadas vivían monjas de clausura, pero ¡joder! qué casualidad que cada vez que levantaban una losa en vez de encontrar monedas españolas de oro y plata o algún otro tesoro, lo que encontraban eran restos de fetos humanos. Como ven no son tan santos como nos quieren hacer creer. Este edificio uno de los más hermosos en cuanto a la ubicación y al entorno, tenía acceso por dos entradas, la primera en la fachada principal adentrándonos al patio central y la otra por un costado. Debido a su belleza productores de cine se inspiraron en el lugar para rodar una película titulada ‘Patakin’ que representa en la cultura africana, fábulas, sueños, leyendas, etc,… En esta película participaron como extras algunos personajes del barrio como Pipo y Chacón. La sipnosis de la película trata de Ogún el Orisha de la Guerra en la cultura africana y como Changó le quita a su esposa Oyá. Changó tiene que disfrazarse de mujer para escapar de la furia de Ogún. En esta película una parte se rodó en el Convento, pusieron un césped artificial y pintaron todas las fachadas de las casas aledañas que saldrían en el filme. Otro edificio emblemático, uno de los más importantes es su iglesia. Curiosamente fue la menos visitada por mí durante los primeros años, posteriormente con el estudio de mi carrera de Bellas Artes me interesé por su arquitectura. A decir verdad no tenía gran valor arquitectónico ni gran fachada románica, ni un rosetón, si recuerdo que tenía la puerta central claveteada a la española y lo que más me gustaba era que tenía un color amarillo pálido y un campanario que sonaba en los días de fiesta. Esa semana se sacaba a la Virgen por toda la calle Central, visitaba las casas de todos los habitantes del barrio y se le ponía algo de dinero para seguir con el mantenimiento de la iglesia, este imperio que sobrevive en cualquier régimen o en cualquier circunstancia. De ahí va un poco mi rechazo a esta institución porque creo que Dios es verbo y no sustantivo como decía un cantautor guatemalteco. Recuerdo que en el barrio cuando te mudabas para otro sitio se decía la famosa frase “salió de Guatemala para entrar en Guatapeor” en nuestro barrio como ven había refraneros populares como en cada ciudad y teníamos rivalidad con los de Regla, de hecho algunos chicos del barrio no podían ir a Regla (más grande que Casa Blanca en extensión) porque habían tenido problemas. Al ser municipio Regla, contaba con mejores construcciones. Su iglesia era muy famosa y su Virgen de Regla de color moreno era muy venerada sobre todo por mi madre, que tenía la costumbre de hacer las promesas ella y que yo las cumpliera. A decir verdad no creo que fuera muy justo. A pocos metros de mi casa hay un edificio que me intrigaba mucho, La Logia Masónica. En este lugar se reunían los miércoles varias personas que al formar parte de esta logia se denominaban hermanos. Me fascinaba su secretismo. Recuerdo en una ocasión cuando era más pequeño mirar por una rendija de la puerta y ver un mundo fascinante; dos columnas con letras grabadas y el suelo de mármol negro y blanco. Su techo era una capilla Sixtina y en los tres asientos principales había esculturas griegas como Minerva diosa de la inteligencia y las matemáticas, Venus y Hércules. A partir de ahí sentí una curiosidad muy grande por esta institución y comprendí con el tiempo el significado de los símbolos ya que formé parte de esta hermandad por la que han pasado grandes hombres como José Martí, Antonio Maceo, Víctor Hugo, Karl Marx, Engels, José Ortega y Gasset, etc… La única similitud con la iglesia del barrio era que tenían las fachadas pintadas del mismo color amarillo pálido. Debido a la humedad y al salitre estos pigmentos que se usaban para pintar las fachadas daban un claroscuro deteriorado desde el amarillo más intenso al más pálido casi blanco. Mi edificio, que ocupa parte de una manzana entera formando una pequeña isla en el medio de la calle Central por la cual transitaban las guaguas y los camiones de un lado a otro retumbando el fino granito de arena con el que estaba revestido el edificio de color amarillo pálido como casi todo. Decían los más viejos del barrio, sobre todo Anita y Emilita, que vivían puerta con puerta en el primer piso que en épocas pasadas se limpiaba con agua a presión y no se pintaba la fachada, hasta en eso mi edificio era especial, lo hacía único con una azotea en donde realicé mis primeros dibujos del natural. Serie ‘Isla al Sur’. Realidad fragmentada. Técnica dibujo sobre lienzo. 162x100 cms. Año 2007




Holy, Illusion. EUGENIO D'MELON (11/12/1954). CUBA

En la década de los 80 tuve el privilegio de compartir con este carismático profesor, que con su alma hippy y sus conocimientos académicos nos introducía en un mundo ideal que solo existía en las blancas cartulinas de las clases de dibujo

Una tarde de domingo se presentó ante mí con una serie de trabajos 'Apropiaciones' en las que el fotomontaje y el collage revelan el concepto de una generación de estudiantes que soñaban más allá del horizonte. En una de sus obras, Holy, Illusion aborda el tema de la inmigración con gran poder de síntesis, ensamblando remos, coches, cámaras y neumáticos, tratando de romper las paredes del aislamiento; rocas que poco a poco se van abriendo.





Su obra es un legado universal que va más allá de los muros del malecón. Esta serie de pequeño formato, combina magistralmente varios elementos conceptuales de artistas como Picasso que los envuelve en su fábula y lo mezcla con esa tierra del caribe donde vive, Kingston (Jamaica), aislándose de ese capitalismo consumista que nos devora a todos y es el mal de la sociedad contemporánea convirtiéndolo en un gran basurero donde todo se recicla y germina el arte eterno. Actualmente es profesor en la Universidad de Jamaica, donde ha logrado introducir su experiencia como docente, llevando el arte abstracto a esa cultura fantástica a la que siempre volvemos y a la que como el bien dice "en cada primer mundo hay un tercer mundo". Su obra tiene una gran fuerza gráfica, rica en metáforas formales y conceptuales. En su universo personal, se apodera del todo el buen arte desde su tierra salvaje. De Madrid a Jamaica, con la maleta cargada de apuntes, acompañando a su pequeña hija en sus conciertos de violín.

Felipe Alarcón Echenique (pintor y escritor cubano).
12 de octubre de 2013 FELIPE ALARCÓN ECHENIQUE / INCLÚYANME EN SU MUNDO







• Nódulos, células, corpúsculos que crecen en un tejido puro que hasta ahora era virgen. Y van naciendo como poblaciones ya vivas -tóquenlos y lo podrán comprobar-, fantasmas que resucitan y que necesitan estar muy juntos, "cubismizados", unos encima de otros, en diálogo permanente, pero representando lo que fueron, lo que simbolizaron, lo que hicieron bajo un cielo al que no le queda sitio y una luna amanecida. Ni ellos ni nosotros, espectadores, nos podemos permitir el lujo de extravíar su memoria.


• Si en otras traslaciones, la sensación es más arquitectónica, fría y hasta amenazadora, en las siguientes se vuelve mística y alegórica de dentro de una cúpula y templo que funciona a modo de falansterio. Entonces los glóbulos son la suerte que inicia su recorrido, el lento camino de una historia que nunca se repetirá bajo la misma frontera.



• Un dibujo tan enriquecido, que jamás tiene proas y popas, tan capaz de ajustar el florecimiento, la pujanza, el hallazgo y el auge de estos microcosmos no tiene parangón. Las lecturas convencionales son imposibles aunque probables, porque la plástica de lo configurado está por encima, por lo intrínseco de que esos universos revelen, describan, creen, resuciten, procesen, desnuden, rememoren, amplíen, seduzcan, sueñen, celebren y señalen hasta lo impensable.

• Quizás lo que constituye el fenómeno más portentoso es la aparente facilidad para que ese orbe tome forma, como si una vez trazado un minúsculo signo partiese todo en él de suerte natural, espontánea, fluida, y de este modo mi amigo, el artista hispano-cubano FELIPE ALARCÓN no fuese el autor de la obra sino que ella es la que le fuese haciendo a él, así que al llegar al final sabríamos que una y otra son lo mismo biológica y estéticamente, la extremidad de uno es la extremidad de la otra. Por lo tanto si nunca se la ha visto, ahora es el momento de contemplarla.
Y vi la Luz en los Vertederos, en los burdeles, en las cárceles, maltratada, apaleada, confusa acerca de sí misma. Y una mujer enriquecida con la sangre de los mártires. Una mujer horrible, con barba, y en su frente grabado misterio que vivía de la sangre derramada por aquellos que no adoraron a la Bestia bajo en nombre de Dios y que se atrevieron a vestir de lino blanco. (Leopoldo María Panero)

Publicado por Gregorio Vigil-Escalera Alonso en Vivencias Plásticas